Las cifras revelan también el alcance de la violencia vicaria, aquella que el agresor ejerce sobre las hijas y los hijos para causar daño a la madre. Según los datos difundidos, 1.749 menores se encontraban en situación de riesgo y necesitaban protección policial, un 22 % más que un año antes. Además, el sistema identificaba 14.037 casos considerados de especial relevancia por la elevada probabilidad de que el agresor pudiera ejercer una violencia muy grave o letal.
VioGén, puesto en marcha en 2007 por el Ministerio del Interior, permite evaluar el riesgo al que están expuestas las mujeres que denuncian violencia de género y asignarles medidas de protección. Desde 2019 incorpora también la evaluación de la vulnerabilidad de sus hijas e hijos. No obstante, la propia noticia recuerda una limitación fundamental: estos registros no representan la totalidad del problema. Según los especialistas citados, solo se denuncian dos de cada diez casos.
La violencia de género no es un asunto privado ni un problema que afecte únicamente a quienes la sufren directamente: es una vulneración de los derechos humanos y una responsabilidad colectiva. Educar en igualdad significa trabajar cada día para que ninguna mujer tenga que vivir con miedo y para que ninguna niña o ningún niño crezca creyendo que la violencia, el control o la desigualdad forman parte de las relaciones afectivas.
La noticia completa puede consultarse en Efeminista donde incluso se ofrecen datos mes por mes durante todo el año 2026, una estadística que os puede servir al abordar el tema en clase.

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